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Todos tenemos algo de todo
...Por eso somos tan semejantes: por eso, en situaciones límites todos somos capaces de lo mejor y de lo peor. ... Al final, los seres humanos compartimos la misma base: un abanico entero de emociones, contradicciones, virtudes y defectos.
...A veces nos domina la lógica y otras la pura emoción; un día podemos ser la persona más paciente del mundo y al siguiente perder la calma por una tontería. ... En mayor o menor medida, todas las tendencias y matices de la naturaleza humana habitan en nosotros, solo que las circunstancias hacen que encendamos unos "interruptores" más que otros.
...Esta idea está perfectamente recogida en una célebre máxima que aparece en la comedia "Heautontimorumenos" (El enemigo de sí mismo), escrita por el dramaturgo latino Publio Terencio Africano en el año 165 a. C.: "Homo sum; humani nihil a me alienum puto" (Soy humano, nada de lo humano me es ajeno). ... Esta máxima se convertiría con el tiempo en el lema fundamental del humanismo, simbolizando la empatía, la solidaridad y el reconocimiento de una dignidad y naturaleza compartidas entre todas las personas.
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